martes, 19 de agosto de 2014

                             LA CARTICA DE CRISPIN


Con la pluma apenadica
hoy, esta " cartica" escribo;
pues se fué a gozar de Dios
un, para mí, ser querido.
Era el padre de mi esposa,
el abuelo de mis hijos,
más que "suegro" era mi padre
¡mi padre y mi buen amigo!
Con su vida y con su ejemplo,
nunca tuve mejor libro
y jamás nunca aprendí
el,amor de padre a hijo,
como,el que a mí, me enseñó
mi buen abuelo Rufino-
Cuando a mi casa venía,
venía muy contentico
y yo, estaba mucho alegre
cuando estabamos junticos.
El, me díó su hijica buena
y tal regalo me hizo
que, pagarle tanta dicha
nunca jamas he podido.
Era bueno y muy humilde,
era grande y sencillico;
fué mi padre, fué mi hermano
y fué mi mejor amigo.
Cuando la tierra acogió
en su seno, su cuerpico
(meta que todos tenemos
desde que al mundo venimos)
mi corazón, bien lloraba,
por mi padre y buen amigo
pués, sin él,yo me quedaba;
pero a la vez, contentico,
sentia todo mi ser,
porque el alma de Rufino,
sé que, gozando estaba,
de la presencia de Cristo;
el cual y siempre en la vida
le siguió por buen camino.
Hoy CRISPIN sus pide a todos,
-a vosotros mis amigos-
en caridad, una oración
por su buen padre Rufino,
el cuál, fué un buen esposo;
hombre amable y sencillico,
muy temeroso de Dios
y de todos, bien querido
que, si pobre fué en el mundo,
se que, en el Cielo, entró rico.

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